miércoles, 7 de noviembre de 2012

La Vallussera (Vistabella del Maestrat)

La Picossa
El Val d'Osera, llamado así por los muchos osos que había en otro tiempo, se halla al nordeste de la villa, a hora y media de distancia, y recibe las vertientes de la antigua población y gran término del Boy, de la cual quedan la ermita de San Bartolomé y las ruinas del castillo. Casi en el centro del valle se levanta la loma de la Picosa, de peñas muy duras calizo-areniscas, que el tiempo reduce a menudos fragmentos. De esta loma se descubren los profundos barrancos de la Climenta que corre de poniente a oriente y el de Foyadores de sur a norte. Causa horror el registrar desde las alturas de la Picosa los profundos surcos que el tiempo excavaron en aquellos montes; los escarpamentos miran al mediodía y las cuestas rápidas que desde ellos bajan están desnudas de vegetales. A excepción de estas, todo presenta un bosque espeso de pinos y carrascas. Negrea el fondo por la oscuridad y multitud de ramas que lo cubren. Allí crecen acebos y labiérnagos monstruosos, y pastan infinitos ganados que es el recurso de la población.

          Así describe el ilustrado valenciano Antonio José Cavanilles este recóndito paraje de Vistabella del Maestrat en su apreciada obra “Observaciones sobre la Historia Natural del Reyno de Valencia”. Cuando Cavanilles pasó por aquí en 1793, observó un paisaje no muy distinto del actual. A excepción de las pistas construidas como la que recorre el fondo del valle y la que accede a la Lloma de la Picossa, buena parte del paisaje permanece como entonces, como la impactante geología de sus vertientes, la espesura de su rica vegetación especialmente en la parte baja del valle, y por último algunos de sus mases y molinos, aunque ahora estén inactivos.
Vallusera desde Penyaroja
          La Vallussera, es el topónimo actualizado de lo que Cavanilles conoció como Val d'Osera, y cuya primera referencia escrita es un documento de 1203, en el que el rey Pere II d'Aragó, El Catòlic (padre de Jaume I) hace donación del lugar conquistado del “castell de Bos, también conocido por los sarracenos como Vall d'Ursera”. Aunque en la mayoría de la cartografía este lugar aparece como la Vall d'Usera.
          Se trata del valle central de una pequeña cuenca fluvial de alrededor de 48 km2 , afluente del río Montlleó, que ocupa el borde sudeste del término de Vistabella del Maestrat. Esta cuenca se encuentra delimitada por la Serra del Boi (1288 m) al norte, los contrafuertes del poljé del Pla de Vistabella (1309 m) al oeste, el Tossal de l'Albagés (1480 m) y la Serra de la Nevera (1195 m) al sur, y la Lloma de Benafigos (1079 m) al este, desembocando en el río Montlleó en el lugar conocido como Forcall del Riu, en el límite con Culla y Benafigos.
Barranc de les Climentes i Serra del Boi
          La red de avenamiento o drenaje tiene su origen en el Tossal de l'Albagés, nacimiento del Riu dels Molins. Este arroyo recoge también las aguas procedentes de la Serra de la Nevera, a través del Barranc Pardo en la partida de la Foia d'Ores, y suele llevar caudal casi todo el año, sobre todo en su parte central donde se acumulan los siete molinos que le otorgan el nombre, aunque evidentemente cuando estos se construyeron la pluviosidad era más generosa que en nuestro tiempo. El Riu dels Molins junto con numerosos barrancos, cortos y abruptos como el de la Clotxa o el de la Ferreria, forman el Barranc de la Vallussera, que transita por la parte central del valle. También en el centro de la cuenca se halla la Lloma de la Picossa, que la parte en dos formando al norte el Barranc de les Climentes, con las aportaciones de la Serra del Boi. Cuando este barranco se une al de la Vallussera toma el nombre de Riuet de Vistabella hasta su desagüe en río Montlleó.
Lloma de la Picossa desde Cova Galana
          La dirección predominante de los cursos principales es SO-NE, como ocurre con la cabecera y curso medio del Montlleó, pero finalmente girá al Este para confluir con este río. El lecho principal, desde el nacimiento del Riu dels Molins hasta su incorporación al Montlleó, tiene un recorrido cercano a los 19 km, en su mayoría con forma meandrizante y un caudal exiguo o nulo durante los estiajes.
          Los materiales sobre los que se ha instalado la mayor parte de la cuenca son calizas y dolomías que se depositaron durante el periodo Jurásico. En la partida de la Foia d' Ores existe un afloramiento importante de margas, arcillas rojas y yesos pertenecientes al Triásico. Y en los montes que la bordean por el oeste y el norte aparecen calizas, areniscas y margas del Cretácico.
Cova Santa
          Las rocas calizas, como en el resto de la zona, han sufrido un prolongado proceso de karstificación, favoreciendo la creación de cavidades subterráneas. Entre abrigos, cuevas y simas hay cerca de una treintena localizadas en esta área, aunque todas ellas tienen pequeñas dimensiones desde el punto de vista espeleológico. Los abrigos son oquedades en las vertientes rocosas que formaron parte de una cavidad subterránea mayor cuyo derrumbe dejó al descubierto parte de sus paredes. Aquí podemos ver algunos abrigos de gran tamaño como la Cova del'Avellanar , al oeste de la Lloma de la Picossa, o la Cova de la Galana en la Penyaroja. Entre las cuevas destacaremos la Cova Negra y sobre todo la Cova Santa , ambas situadas en la vertiente oriental de la Lloma de la Picossa. En cuanto las simas tenemos el Avenc de les Navades en el Tossal homónimo.
Canchales
          Existen a su vez gran cantidad de surgencias de agua cercanas a los lechos fluviales. Algunas son manantiales permanentes como la Cova de l' Algepsar , pero la mayoría sólo se activan cuando se producen lluvias abundantes, sobre todo en otoño y primavera, como Els Ullals de les Jordanes, cerca de la desembocadura del Riuet en el Montlleó. También las fuentes abundan en la cabecera de los barrancos como la Font dels Molins, en el río del mismo nombre, la Font del Pi de la Vallussera en el Barranc de la Clotxa, o la cercana Fonteta dels Caminets.
          La feraz vegetación que Cavanilles contempló persiste en gran parte del valle. Predomina el pino laricio y en las solanas encontramos las carrascas. También abunda el pino albar o silvestre en las zonas altas y ocasionalmente, en los suelos silíceos, el pino rodeno. En las riberas de los barrancos surgen los álamos negros, y en las zonas sombrías vemos acebos y labiérnagos. El sotobosque está plagado de romeros, aliagas y zarzas. En las crestas rocosas observamos la sabina albar acompañada del enebro.
Penyaroja
          El valle se encuentra dentro del Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) del Macizo de Penyagolosa, creado en 2006, por lo que goza de cierto grado de protección. Además buena parte del monte de la Vall d' Usera es propiedad municipal siendo gestionado por la Consellería de Infraestructures, Transports i Medi Ambient. En el año 2003, la administración valenciana creó en la Lloma de la la Picossa una Microreserva vegetal, para preservar y reforzar la población de los bosquetes de tejos que se encuentran en sus canchales calizos, y sobre todo para proteger la hierba leñosa rupícola Jasione mansanetiana, un endemismo castellonense en peligro de extinción que habita los roquedos calizos de umbría.
          Desde la edad media los mases han poblado las escasas zonas llanas para explotar el territorio. Se han abancalado las vertientes para el cultivo de cereales y forrajes donde el suelo y la orientación eran favorables, y el ganado ha pastado por los bosques. Hasta mediados del s. XX la mayoría de los mases estaban poblados, siendo habitados por entre 8 y 19 personas, mientras que en los molinos eran generalmente de 4 a 6 los habitantes. Por su importancia y perduración en el tiempo destacan el Mas de la Xaparra, el de Clèric, y el de Garrido.
La Pinyalossa
          Por último, “los infinitos ganados” que observó Cavanilles pastando por el valle se han reducido considerablemente en la actualidad. En aquellos momentos se explotaba el ganado ovino, sobre todo por su lana, ya que en Vistabella funcionaba una pequeña industria de paños que hace años desapareció. Sin embargo ha perdurado la ganadería para la alimentación, y ésta se ha diversificado, de manera que al ganado ovino se le han incorporado el vacuno y el porcino.