jueves, 15 de mayo de 2014

Puertomingalvo-Mas de Navarro-Rambla del Puerto

Resumen.

Desde Puertomingalvo, nos introducimos en los pinares de la vertiente oeste de la Sierra de la Batalla, atravesando barrancos de aguas cristalinas y plácidos prados. Conoceremos algunas masías de pasado próspero y regresaremos por la seca Rambla del Puerto, cabecera del río Montlleó.

Barranco del Mas del Sapo
Distancia aproximada: 20,9 km
Desnivel acumulado aprox.: 900 m



Descripción del recorrido.

Fuente El Pozuelo


              Iniciamos la ruta saliendo de El Puerto por el desaparecido Portal de Onda, al sureste de la villa. Tomamos el viejo camino que desciende hacia las casas de La Venta rodeado de corrales, pero en la primera curva en zigzag lo abandonamos y seguimos un sendero que gira a la izquierda (norte) pasando por la fuente de El Pozuelo, abrevadero de ovejas. Enseguida llegamos a un camino ancho que cruzamos para buscar una senda que circula bajo el ribazo hacia unas choperas. Caminamos entre los campos de La Vega hacia el este, hasta alcanzar la Masía de la Vega de Abajo.
Masía de la Vega de Abajo
          Rodeamos las casas por la izquierda para remontar la loma por una vereda escalonada que aprovecha los estratos de arenisca. Una vez arriba dejamos a nuestra derecha la Masía de la Vega de Arriba y continuamos por un estrecho paso entre muros de piedra hacia el noreste. Cuando la vereda se ensancha atravesamos un bosquete de pino silvestre pasando junto a una balsa para abrevar el ganado. Ahora aparece una pista que seguimos hasta alcanzar un corral, ya en lo alto de la Loma Vidal, desde donde tenemos buenas vistas de la villa de Puertomingalvo.
             Aquí tomamos otra pista forestal a la derecha (este) que baja, primero suavemente y después en zigzag, al barranco de la Calera. Transitamos por un pinar donde se mezcla el pino silvestre y el larício, acompañados de matas de enebro sobre un manto de pastizales. Durante el descenso aflora de nuevo el roquedo de arenisca y surgen los pinos rodeno y los brezos. Rechazamos a nuestra derecha dos desvíos y la pista comienza a serpentear ahora también por carrascas y quejigos.
         Justo al llegar junto al lecho del barranco de la Calera, dejamos un camino a la izquierda y continuamos por la derecha tomando una curva pronunciada. Caminamos unos metros en paralelo al cauce y lo cruzamos siguiendo la pista para subir por la ladera opuesta. Al poco vemos en el pinar un espigado acebo rodeado de brezos y helechos, y en zigzag continuos nos adentramos en el espeso bosque de pinos laricios, silvestres y rodenos entre prados.
Aljibe
              Tras atravesar un claro en La Cebella, donde hay un corral en ruinas, iniciamos el descenso por una portera. Dejamos a la derecha una pista con marcas rojas y continuamos hacia el norte. Grandes bloques de arenisca afloran por la ladera, cuya erosión produce un terreno arenoso.
             Llegamos a dos cruces sucesivos y en ambos nos desviamos a la derecha (sur) y encontramos un manantial en forma de aljibe que alimenta un gamelló de metal. Continuamos descendiendo por un claro entre praderas bordeadas de helechos. La difuminada pista serpentea hasta cruzar el cauce de barranco del Mas de Fuertes y ascender de nuevo por el bosque.
Mas de Fuertes
            Pronto vemos a nuestra izquierda las casas del Mas del Sapo. Al llegar a su altura encontramos un doble cruce de caminos y tomamos siempre el de la derecha que finalmente nos dirige hacia el sur, hasta el Mas de Fuertes. Llegamos al mas por la era situada sobre las casas. Aquí abandonamos la pista y subimos a un bancal a la izquierda. Enseguida se convierte en senda manteniendo la cota mientras vemos descender la pista a nuestra derecha. Nos encontramos de nuevo en el tupido pinar, en la vertiente oeste del barranco del Mas de Fuertes, rodeados por un caos de bloques arenosos y un rico sotobosque de helechos, brezos y zarzas. Alcanzamos el lecho del estrecho barranco, que suele llevar un exiguo caudal, y lo seguimos un trecho aguas arriba.
Horno de cal
         Al llegar a un horno de cal, construido con piedra en seco, desistimos de la senda del barranco y tomamos un sendero que sube por encima de la calera. El camino va ganando altura suavemente girando al este, hasta perderse en un matorral junto a unos bancales yermos. Para evitarlo optamos por desviarnos a la izquierda y seguir remontando los sucesivos bancales hasta la base de las cinglas calizas. Bajo el acantilado hallaremos un paso que nos encaminará hacia las casas del Mas de Navarro, y tras ellas a una pista forestal.
       En las proximidades de la masía se encuentran dos cavidades subterráneas. La Cueva del Mas de Navarro, que se utilizó como aprisco y donde se han encontrado restos cerámicos de la Edad de Bronce, y la Cueva Honda, que puede ser interesante para su exploración espeleológica.
Pinar del barranco del Mas del Sapo
           Continuamos ahora por la cómoda pista hacia el este (izquierda) en descenso. Tras pasar un grupo de longevos álamos negros encontramos la fuente de la Canalica, justo cuando cruzamos los inicios del barranco del Mas del Sapo. Durante un trecho vamos a circular en paralelo al barranco, hasta su desembocadura en la Rambla del Puerto. Para ello iremos tomando los caminos y senderos que permanezcan más próximos a su lecho, rechazando los caminos que nos alejen de él. A lo largo del trayecto se suceden el denso pinar con un tupido sotobosque de helechos y brezos y los claros con prados a la orilla del torrente.
           Poco antes de confluir con la Rambla del Puerto al barranco del Mas del Sapo se le incorpora por la izquierda el barranco del Mas de Fuertes. Ambos suelen llevar agua todo el año y son dos de las escasas aportaciones hídricas continuas de la Rambla.
          Llegamos a la Rambla del Puerto en medio de uno de sus meandros, en la zona conocida como La Badina donde, en épocas más generosas desde el punto de vista pluviométrico, circulaba suficiente caudal como para acoger truchas y barbos. En la actualidad, la Rambla del Puerto permanece seca la mayor parte del año y sólo se inunda algunos días después de lluvias intensas.
Gamón
          Nada más cruzar el pedregoso y seco lecho abandonamos la pista y buscamos por la izquierda un sendero entre los pinos siguiendo unas marcas rojas en los pinos. Al poco volvemos a cruzar la rambla y seguimos una antigua pista forestal casi perdida que circula paralelamente al cauce, atravesándolo en ocasiones para salvar algún meandro. Este tramo dudoso finaliza en una pista que tomamos por la derecha para cruzar de nuevo la rambla y ascender por la vertiente opuesta en pronunciados zigzag. Mientras progresamos clarea el pinar y el suelo es invadido por plantas como el gamón (Asphodelus Cerasiferus).
          Al llegar a un amplio llano dejamos esta pista por otra menos transitada a la izquierda (oeste). Poco antes de una curva que desciende, abandonamos ésta por otra aún menos marcada a la derecha que mantiene la cota introduciéndose en un bosquete de pinos laricios jóvenes. El camino se corta en un alambre que cierra un muro de piedra. Saltamos el cable y proseguimos. Dejamos a la derecha una masía en ruinas, mientras descendemos a la Rambla del Puerto por un viejo camino maderero, invadido de pinos y tapizado de fósiles de orelles de moro.
        El camino, muy desdibujado, cruza varias veces la rambla seca transitando sobre todo por el pinar, hasta abandonarla ascendiendo por la derecha a una pista forestal. Seguimos por ella hacia el este (izquierda). Nos hallamos en la Ombría del Mas de León, donde se inicia el incipiente encajamiento del lecho de la rambla entre los estratos calizos del Cretácico, y que se convertirá en el profundo cañón del río Montlleó, unos kilómetros aguas abajo.
Mas de Léon y El Puerto.
         Después de cruzar un par de veces el cauce de la rambla salimos al llano y nos encaminamos hacia el sur en busca del Mas de León. Cerca de sus casas nos encontramos con unas marcas blancas y amarillas que señalan el camino a Mosqueruela, y que nosotros tomaremos hasta llegar a El Puerto. Pasamos junto al Mas de León y, siguiendo una vereda, nos acercamos a la villa dejando a la izquierda la Masía de la Vega del Rebollar. 
         Finalmente, dejamos el azagador por un estrecho sendero que sube a El Puerto, perpendicular a la pendiente, entre muros de piedra que delimitan las terrazas antes cultivadas. Accedemos a la monumental villa por el Portal de la Ombría.