Resumen.
Esta ruta une dos de las
poblaciones más interesantes de la comarca turolense de
Gúdar-Javalambre, en las estribaciones occidentales del macizo de
Penyagolosa. Puertomingalvo y Linares de Mora comparten una historia
común, una bella arquitectura medieval y un atractivo paisaje de
montaña. Recorreremos la cabecera de la Rambla del Puerto, origen
del río Montlleó, y una parte del encajado valle del río Linares.
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La Vega desde el Portal de la Ombría (El Puerto) |
Distancia aproximada: 16,5 km
Desnivel acumulado: en subida 580 m., en bajada: 700 m
Descripción del
recorrido.
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Castillo de Puertomingalvo |
Salimos de Puertomingalvo
por el desaparecido Portal de la Ombría, donde existe un poste
indicador al inicio de la senda marcada como Sendero de Pequeño
Recorrido (PR) que conduce a Mosqueruela y Linares de Mora.
Descendemos rápidamente por lo que fue una estrecha vereda
flanqueada por muros de piedra entre campos de cultivo, ahora
mayoritariamente abandonados. La ausencia de mantenimiento del camino
nos obliga a invadir los campos contiguos. Llegamos hasta un camino
ancho que atraviesa las Vegas, y que tomamos hacia la izquierda
(norte).
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Caseta en piedra seca |
Las Vegas, es una zona de
escasa pendiente que rodea El Puerto por el norte y el este. Está
ocupada por choperas, prados y cultivos de cereal, cercados con muros
de piedra seca para delimitar la propiedad y organizar su uso
agropecuario. Ahora recorremos la Vega de Pericules o del Rebollar,
situada al norte de la villa.
El camino pasa junto a la
Masía del Rebollero y en una curva pronunciada se bifurca, por la
derecha (norte) se dirige a Mosqueruela, y por la izquierda
(noroeste) vamos a Linares de Mora. Tras cruzar la ancha pista
de Las Ampolas, continuamos por un camino difuminado que sigue un
muro de piedra hacia el norte. Buena parte de los campos están
desatendidos y en ellos prosperan los erizos. Además de los
cercados, algunas casetas y corrales de piedra seca salpican el
terreno.
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Barranco del Rebollar |
Cuando alcanzamos el
lecho seco de la Rambla del Puerto, nos desviamos hacia la izquierda
(oeste) por una senda poco clara que alterna el cauce rocoso con un
camino lateral. Vamos a seguir durante unos 2'5 km esta rambla que es
el origen del río Montlleó, y como éste permanece seca la mayor
parte del año. Llegamos a la carretera y
la seguimos unos metros para retomar el torrente cerca de la Fuente
de la Penilla. Rodeamos la frondosa área recreativa siguiendo el
muro de piedra que la bordea, pasando junto al manantial que nutre
los dornajos donde abreva el ganado.
Al dejar la arboleda, nos
cruzamos con el camino que asciende al Alto del Pelejero (1608 m),
pero nosotros proseguimos junto a la rambla hacia el oeste. Poco a
poco nos alejamos de su lecho calizo para llegar al collado de la
Encrucijada.
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Mas del Rebollar de Abajo en invierno |
Aquí abandonamos el
árido altiplano y nos adentramos en la cuenca del río Linares.
También podemos contemplar parte del profundo cañón y, frente a
nosotros, la solitaria aldea de Castelvispal. El sendero desciende
por debajo de la Masía del Romo y se introduce en un espeso
carrascal, que se irá transformando en pinar de larício.
Durante el abrupto
descenso encontramos pinos larícios de gran porte y atravesamos
algunos canchales. Cerca del Barranco del Rebollar, la senda cruza el
camino de las Torrecillas, una antigua vereda que lo recorre desde su
origen en el collado de San Bernabé hasta su desembocadura en el río
Linares, atravesando un precioso quejigal, en el que también abundan
los avellanos y los arces.
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Mas de la Redonda |
Descendemos por entre los
pinos, siguiendo las marcas amarillas y blancas, y pronto vadeamos el
lecho del barranco cuyo caudal constante procede del manantial
situado aguas arriba. Nos encaramamos por la vertiente opuesta hacia
la Masía del Rebollar de Abajo. En el ascenso pasamos junto a las
casas del mas y un solitario serbal, árbol típico de muchas masías
de la comarca.
Poco después, al llegar
a una cancela, abandonamos la pista y tomamos la senda que surge a la
izquierda. Atravesamos unos bancales poblados de pinos silvestres
donde prolifera la retama, y cruzamos dos pequeños barrancos,
primero el del Reguero, justo por encima de unos abruptos cortados
que ponen al descubierto los estratos carbonatados del Cretácico
Superior, y a continuación el de la Penilla.
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Peña Blanca |
Durante los próximos 4
km mantendremos la cota de los 1300 m, sin grandes altibajos,
recorriendo la medianía de la solana del valle, mientras las aguas
cristalinas del río Linares circulan unos 200 m más abajo. En la
ladera de enfrente, vemos la umbría ocupada por un frondoso pinar
por el que transcurre la pista asfaltada de Castelvispal.
El viejo camino entre
Linares y El Puerto que recorremos, transita entre bancales de
cultivos ahora conquistados por los pinos silvestres y larícios,
salpicados de quejigos, carrascas, sabinas y enebros. Durante la ruta
franqueamos algunas cancelas que dejaremos tal como nos las
encontramos. A veces atravesamos pequeños canchales bajo los
escarpes rocosos, donde es fácil observar reducidos grupos de cabra
hispánica.
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Vado y Linares |
Llegamos a una zona
amplia repleta de bancales donde el camino se pierde entre la maleza,
al bordear unos campos vallados por un alambre, pero seguimos las
marcas de PR que aparecen de cuando en cuando. En realidad el camino
circulaba por una trinchera elevada que separa dos bancales, pero en
la actualidad se hace intransitable.
Nos acercamos al Mas de
la Redonda que vemos unos metros bajo nosotros, y cuyos atentos
perros alertan de nuestro paso. Al poco el sendero desciende
bruscamente bajo los acantilados de la Peña Blanca. Es un hermoso
tramo del valle encajado donde la abrupta senda se combina con la
cercanía de la ribera del río, en la que abundan los chopos y los
sauces, el rumor del agua circulando y la visión aún lejana de
Linares de Mora.
Llegamos a unos campos de
cereal y la senda se convierte en pista. Poco después, en una curva,
dejamos la pista que proviene del Molino de la Herrería, el cual fue
transformado en campamento de verano, y continuamos por el sendero
hasta unirnos a la carretera A-1701. Caminamos por su arcén
unos metros hasta llegar al inicio de la Senda Fluvial, que vamos a
tomar abandonando el PR, el cual sigue por la carretera hasta el
pueblo.
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Río Linares |
Un poste indicativo nos
dirige por una pista hacia el lecho del río Linares. A nuestro lado
surgen pequeñas huertas bien regadas y cruzamos un vado justo antes
de llegar a la Fuente de Bartolo, una pequeña área que dispone de
mesas y asientos.
La pista continúa en
paralelo al curso fluvial bajo los frondosos pinos, chopos y sauces.
Un cartel nos informa de la Cueva Mona, cercano abrigo natural
producto de los procesos cárstico que formaron el encañonado valle.
Cruzamos otro vado cuando tenemos justo enfrente el pueblo de Linares
y a su derecha la Ermita de Santa Ana.
Ahora la senda circula
junto al lecho del río entre la espesa vegetación de ribera y
termina en la fuente y Ermita del Loreto, donde confluyen el río
Paulejas y el río Linares.
Finalmente dejamos la
ermita atrás y nos encaminamos por la pista que sube al pueblo,
pasando junto al bello puente medieval del siglo XIII.