lunes, 7 de septiembre de 2026

Puertomingalvo. Molino Badal-La Central-Las Grivas-Collau del Cerro

 

Puertomingalvo. Portal Alto o de San Antonio.

Distancia aproximada: 16,91 km

Desnivel acumulado: 706 m

Enlace al track de la excursión



Esta ruta tiene tres partes bien diferenciadas. La primera va desde Puertomingalvo al Molino Badal, un descenso continuado de cerca de 600 m de desnivel hasta el lecho del río Linares, por senderos tradicionales, con algunos tramos de fuerte pendiente. A continuación, nos dirigimos a la vieja Central Eléctrica caminando sin apenas desnivel por la canal que transportaba el agua a sus turbinas. En este tramo hay que estar atentos adonde pisamos, puesto que el camino transita unas veces sobre la cubierta de la canalización y otras sobre el muro exterior y, en ambos casos, el suelo puede ser inestable.Además, existen tramos aéreos y expuestos que tenemos que recorrer con cuidado. Por último, regresamos a Puertomingalvo ascendiendo de forma escalonada los más de 600 m que nos separan desde el río, por pistas forestales y algún tramo por senderos muy poco transitados y, en consecuencia, casi perdidos.

Comenzamos pues saliendo de Puertomingalvo (1.460 m) hacia el sur por el Portal Alto o de San Antonio, el más importante de los dos que permanecen en la actualidad y que se encuentra bajo el castillo.

Caminamos un poco por la carretera TE-25 y a nuestra derecha vemos el Pairón de Santa Bárbara, una cruz de piedra que se colocaba a la entrada de las villas medievales buscando la protección de la población.

A continuación llegamos al cementerio y la ermita de Santa Bárbara, la modesta construcción del s. XIV de estilo gótico.


Valle del río Linares. Al fondo, la Peña Tavas y a su derecha el Alto de la Hambrienta y el Cabezo de la Cruz.

Aquí confluyen la pista de Castelvispal y el sendero que desciende al lavadero y fuente del Martín, que nosotros tomaremos.

El camino serpentea por una senda tradicional, parcialmente empedrada, flanqueada por carrascas aisladas. La vertiente de solana por la que descendemos, está totalmente abancalada hasta muy cerca del río, aunque sus terrazas están baldías casi en su totalidad.


Lavadero y fuente del Martín.

Apenas unos minutos después llegamos al lavadero y fuente del Martín (1.355 m). Al final de un verano seco, de la fuente mana un escaso hilillo de agua, aunque aún permite llenar los dornajos donde abreva el ganado. Mientras, las balsas del lavadero permanecen secas.

Ahora el camino se abre formando una vereda, entre muros de piedra en seco. A nuestra izquierda comienza a excavarse el barranco Carboner, que se precipita hacia el río Linares.

Durante el descenso también observamos frente a nosotros la vertiente de umbría del valle del río Linares, un denso pinar del que sobresalen las paredes calizas de la Peña Tavas (1.444 m) en las que se distinguen colonias de anidación de buitres leonados.

Poco antes de llegar a Las Casetas (1.260 m), dejamos este sendero por otro que surge a nuestra derecha (NO) y se encamina al Molino Badal. Este camino ha sido recuperado recientemente por un grupo de voluntarios del Puerto, gracias a su iniciativa y esfuerzo hoy podemos disfrutar de él.

Al principio descendemos suavemente entre terrazas de cultivos abandonadas, pero pronto bajamos abruptamente por continuos zigzag, para salvar el fuerte desnivel, sobre todo a partir de las ruinas del mas del Parral (1.180 m). Poco a poco, los bancales van desapareciendo y comienza a proliferar el pino carrasco (pinus halepensis), hasta convertirse en un espeso pinar.

Esta senda desemboca en la pista que accede a Las Aldetas y el Molino Badal. Así pues, al llegar a ella la tomamos a la derecha (N) y en el primer cruce seguimos por la izquierda (S).


Molino Badal y río Linares.

A nuestros pies tenemos el río Linares, en una curva del río donde se ensancha y en la que se construyó el Molino Badal que dio servicio a los pueblos y masías cercanas. Hoy sus propietarios lo habitan regularmente. El paraje tiene un gran atractivo, con el agua que fluye habitualmente encajonada entre altas paredes rocosas y la exuberante vegetación que la rodea.


Pasarela de acceso al molino.

Descendemos al lecho del río y lo atravesamos por una de las dos pasarelas que existen. Pasamos junto a la cuidada casa, evitando molestar a sus moradores, y nos encaminamos aguas abajo para volver a cruzar el río por otro pontón, justo en la entrada de la vieja acequia de la central, a la que subimos por unos peldaños de piedra.


Pasarela de acceso a la acequia.

La acequia de la Central, es una canalización de agua que circula paralelamente al cauce del río Linares, del que se aleja según éste se va ahondando. Se construyó en 1904-05 para llevar parte del caudal del río a la Central Eléctrica. Comienza en un azud junto al molino harinero a una altitud de 890 m., recorre alrededor de 3,5 km y finaliza en una tubería en la cota 870 m. a unos 55 m. por encima de la central. Es una construcción sólida de mampostería, de aproximadamente 1,5 m de profundidad y anchura, que aún se mantiene en buen estado en su mayor parte, atravesando los barrancos Carboner y del Bu mediante acueductos elevados.


Acequia de la Central.

Como he dicho anteriormente, el trayecto por la canal es sencillo y casi plano, pero requiere de atención ya que caminamos por una vieja construcción, sin mantenimiento alguno, que puede tener pasos comprometidos. Por ejemplo, al comenzar andamos sobre losas de piedra inestables que ocultan la acequia y podrían ceder. Después hay algunos tramos en los que marchamos sobre el muro exterior que puede ser estrecho o inconsistente. En definitiva, recomiendo mucha atención.

Pero obviando este inconveniente, el recorrido vale la pena por su extraordinaria belleza ya que transitamos por la frondosa ribera a escasos metros del lecho del río, a veces encajado.


Acueducto sobre el barranco Carboner.

El primer acueducto salva el barranco Carboner, poco después vemos una casa abandonada junto a unos viejos álamos y una terraza de cultivo que nos indican que esta parte estuvo habitada en algún momento.


Tramo aéreo de la acequia.

A veces dejamos la acequia por un cómodo atajo, pero por lo general permanecemos sobre el muro exterior del conducto. Sin embargo, cuando estamos entrando en la desembocadura del barranco del Bu, en las proximidades del Masico Garcés, tenemos que introducirnos dentro de la acequia, que ha sido limpiada, para evitar transitar por el muro, ya que este es muy estrecho e inestable.


Paso por el interior de la acequia.

En este tramo han crecido algunos jóvenes almeces y podemos ver una pequeña cruz de hierro que recuerda el fatal accidente de un trabajador de la Central, durante su construcción en 1904.

Permanecemos dentro de la acequia sobre el acueducto que salva el barranco del Bu y regresamos al muro un poco más adelante.


Acueducto sobre el barranco del Bu.

Acequia tallada en la roca en el barranco del Bu.

Cuando la canal llega a una pista forestal, la abandonamos y, tomando ésta hacia la derecha (S), nos encaminamos, sin dejarla ya, hasta lo que queda de la central eléctrica, ya que su estado actual es ruinoso.

La Central (815 m), fue construida por la Sociedad Eléctrica Villafranquina, S.A. inaugurándose en 1906. Está formada por dos edificios adosados. El principal tenia en su planta baja la maquinaria necesaria para la generación de electricidad, y en la planta alta las viviendas de dos familias de trabajadores. En la construcción anexa se habilitó una escuela que acogía a los niños de las numerosas masías de la zona y también estaba la vivienda del maestro. A su vez disponía de dos hornos de pan.


La Central de la Sociedad Eléctrica Villafranquina.

La central funcionaba como los antiguos molinos harineros. Para accionar los generadores se canalizó parte del caudal del río Linares, mediante la acequia que hemos recorrido. Al llegar el agua cerca de la central se aprovechaba la diferencia de cota para verterla por una tubería y producir la fuerza motriz.

Al principio la electricidad generada se dirigió a Vilafranca, sobre todo para abastecer sus aserraderos, pero después también se distribuyó por otras poblaciones: Benasal ,Vistabella (1907), Albocàsser, Les Coves de Vinromà (1908), Atzeneta del Maestrat (1909), … Puertomingalvo (1916). La fuerte expansión acabó generando problemas de abastecimiento. En 1946 fue saboteada por los maquis (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón) volando una parte de las instalaciones. En la segunda mitad del s. XX fue adquirida por pequeñas compañías aragonesas, pasando finalmente a formar parte de Endesa. Dejó de funcionar en 1971.

Tras visitar el lugar y acercarnos al cauce del río, iniciamos nuestro regreso a Puertomingalvo. Desandamos unos 400 m. por la pista hasta encontrar un sendero casi perdido a la derecha (E) que remonta junto a un muro de piedra hasta la Casa l’Anica, cruzando la canal de Central.

Casa l'Anica, al fondo la Peña Tavas.

Al llegar a la casa la rodeamos por detrás para acceder a una pista en dirección Este. Enseguida rebasamos el Masico Górriz a nuestra izquierda y poco después nos cruzamos con otra pista que tomamos a la derecha (E).

El pinar se extiende a nuestro alrededor, primero de pino carrasco (pinus halepensis), salpicado de enebros, sabinas negras, carrascas y algunos almeces, pero poco a poco surgen ejemplares de pino rodeno (pinus pinaster) ya que el terreno va cambiando de calizo a silíceo (areniscas).

Luego de marchar un par de kms por esta pista, aparece otra secundaria a la izquierda (N) que sube por la ladera empinada (1.015 m). Pronto descubrimos que el camino no ha sido trillado en mucho tiempo, ya que un pino caído dificulta el paso. Cuando finaliza la pista, nos adentramos en un trecho de unos 400 m. sin sendero definido, sólo guiados por el track y los hitos de piedra que encontraremos. La ausencia de tránsito ha hecho que se perdiera una parte del antiguo camino que procedía de la masía de la Griva de los Gatos, a donde nos dirigimos.


Pinar de la Griva.

Nos hallamos en el pinar de la Griva (forma aragonesa y valenciana de llamar al zorzal ) donde el bosque ha mudado al pino rodeno (pinus pinaster) y la abundancia de sus acículas ácidas caídas impiden que el sotobosque prospere. Grandes bloques erosionados de areniscas pueblan la ladera silícea, creando un peculiar paisaje.

Por fin recuperamos el sendero (1.110 m) y proseguimos ascendiendo, al tiempo que abandonamos el pinar, para acceder a un terreno agrícola con campos aterrazados y cercados de piedra en seco conocido como Los Salegares, donde se suministra sal al ganado.

Poco antes de llegar a la masía pasamos por una antigua construcción con grandes bloques de piedra caliza que merecería una prospección arqueológica, por el tipo y tamaño de bloques utilizados y su situación al borde de un escarpe rocoso. Enseguida alcanzamos el grupo de casas que conforman el mas de la Griva de los Gatos (1.155 m).


Mas de la Griva de los Gatos.

Ahora seguiremos la pista del mas, subiendo hacia la carretera del Puerto a Villahermosa (TE-25). Al llegar a ella, giramos a la derecha (S) y continuamos 100 m hasta encontrar otra pista a la izquierda (E) que progresa ascendiendo. Cerca de Los Tormos, un grupo de riscos calizos aislados por la erosión, distinguimos próximo a la pista un singular pino de cinco brazos.

En una curva del camino lo abandonamos y tomamos un sendero a la izquierda (NO). Se trata del antiguo Camino Real de Villahermosa, muy transitado durante siglos ya que los vecinos de Puertomingalvo lo utilizaban para comunicarse con los pueblos de Castellón, especialmente con el importante núcleo comercial de Onda. El trazado y su empedrado son muestras de su relevancia.

Llegamos al Collau del Cerro (1.419 m), donde se cruza la ancha pista que se dirige a Sant Joan de Penyagolosa y la que baja a La Venta (N), paralelamente al barranco del Gil, que nosotros seguiremos.


Puertomingalvo.

Según descendemos, a la izquierda, conseguimos una bonita visión de la fachada sur de la población de Puertomingalvo, y a nuestros pies se extiende la Vega, una pequeña depresión aterrazada con numerosos campos delimitados por muros de piedra en seco donde pace el ganado, sobre todo vacuno.


Caseta d'Alvaro entre terrazas de cultivo y pastos.

Tambien vemos varios ejemplos de arquitectura popular en piedra seca, como azagadores y veredas, barracas como la espléndida Caseta d’Alvaro y bancales con pequeños refugios.

Bajo, al finalizar la pista, nos cruzamos con el camino tradicional de Sant Joan de Penyagolosa. A la derecha a pocos metros se encuentra la fuente del Dornajo, pero nosotros continuamos por la izquierda (O) y llegamos a La Venta que, como su nombre indica, fue una posada donde se hospedaban los viajeros con sus caballerías.

Seguimos subiendo hacia el pueblo por el zigzagueante camino empedrado que lleva al antiguo Portal de Onda de la muralla sur, hoy desaparecido.


Camino de las Covachas.

En una de sus curvas, renunciamos a él y seguimos una senda a la derecha (N) junto a unos corrales. Nos dirigimos a las Covachas, unas oquedades en la roca del espolón que sustenta la muralla norte, bajo la cual transitamos el último tramo del recorrido.

Finalmente, entramos en el Puerto por otro de los portales desaparecidos, el de la Ombría, hoy el acceso principal a la población.