Resumen.
Pequeño recorrido por uno de los rios más interesantes de
Vistabella, cuyas aguas han sido aprovechadas por varios molinos
harineros desde la edad media. Al mismo tiempo nos adentraremos en un
denso bosque en el que se alternan carrascas y pinos silvestre,
laricio y rodeno, según la altitud, el tipo de suelo y la
orientación de solana o umbría.
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Cabecera del Riu dels Molins (Vistabella) |
Distancia aproximada: 11 km
Descripción
del recorrido.
El Riu dels Molins, llamado también
del Molinet en su cabecera, es una modesta rambla situada al sur de
la población de Vistabella del Maestrat. Con apenas unos 8 km. de
longitud, es uno de los ríos más poblado de molinos harineros de la
zona, rivalizando con el Riu Montlleó del que es un lejano
tributario, a través de La Vall d' Usera. En su pequeña cuenca
existen 7 molinos, todos ellos en la mitad final de su recorrido:
Molí Mes Alt, Geroni, Pasqual, Regolfo,
Prat, Mes Baix y la Molineta. Probablemente alguno de ellos es de
origen medieval, ya que se nombran en la Carta Puebla de la villa de
1251. Es de suponer que, como la mayoría de los existentes en estos
parajes, se construyeron en épocas en las que el régimen pluvial
era más húmedo que el actual, ya que hoy el río apenas posee
caudal, salvo tras los temporales de lluvias intensas que se suelen
dar en otoño y primavera.
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Vistabella del Maestrat |
La ruta se inicia en Vistabella del
Maestrat, en la Ermita de la Mare de Deu de Loreto (s. XVI) situada
en el raval que lleva su
nombre, en los extramuros de la antigua muralla medieval, ahora sólo
reconocible en algunos portales como el de Sant Roc. Desde la ermita
nos dirigimos hacia el oeste, donde se divisa la ermita del Calvari (s. XVIII), en lo alto del Tossalet.
Cuando finalizan
las casas encontramos la Font de Dalt, del año 1568 , y a
continuación, un corto paseo arbolado con tilos jóvenes, asomado al
barranc del Pots, desde el que obtendremos buenas vistas del pueblo y
del valle del Molinet. Cuando acaba el paseo, en un pequeño
monolito, surgen dos senderos, el de enfrente (sur) se dirige al
caserío de l'Albagés, pero nosotros tomaremos el de la derecha
(oeste) indicado por un cartel que anuncia la zona de escalada del
Pinet.
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Cabra hispánica |
El sendero, en muy
buen estado, rodea el Tossalet del Calvari por el sur, dándonos una
excelente visión de la cabecera del Riu dels Molins, enmarcada por
el Collet al oeste y el Tossal de l'Albagés por el sur. Tras este
último podemos divisar las cumbres de Penyagolosa. Aquí fuimos
sorprendidos por un grupo de hembras de cabra hispánica y sus crías,
anunciadas por su peculiar silbido de advertencia. Cuando arribamos a
un pequeño collado nos encontramos con el GR-7 que parte del
cementerio y la ermita de Sant Antoni, sin hacerle caso, bajamos por
la izquierda en dirección suroeste, entre bancales yermos, muros y
casetas de piedra seca. Al llegar al mas
del Collet, rodeamos las casas por la izquierda y, cerca de su gran
aljibe, descendemos por una senda poco
clara que pasa junto a una balsa para el ganado. Luego atravesamos
los bancales, donde pacen los animales, hasta adentrarnos en el denso
carrascal.
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Balsa del Mas del Collet |
Hemos iniciado el
descenso al río del Molinet. Al principio la senda se pierde entre
las carrascas. Aquí tenemos que buscar el
centro del barranco dirigiéndonos a la izquierda, donde hallaremos
la Font del Mas del Collet, con escaso o nulo caudal, una pila para
lavar y un abrevadero. Los hitos de piedra o el gps, nos mostrarán
el camino hasta que se haga evidente sobre un muro de piedra seca que
sostiene un bancal, medio oculto por la vegetación. Tras estos pocos
metros de confusión, retomamos un sendero bien definido que se
desliza suavemente hacia el lecho del río. Primero transita por la
solana entre la garriga, pero pronto llegamos al pinar, en este caso
de pino silvestre, donde pasamos junto a unos hornos de cal. A veces
el camino se ensancha, siguiendo abandonadas pistas forestales, otras veces se pierde al llegar a algún claro, pero la dirección se
mantiene, hacia el este y en descenso.
Cuando alcanzamos
el cauce del río, aquí generalmente seco, nos mantenemos en él
durante un buen tramo. En unas ocasiones, siguiendo una desdibujada
pista, en otras pisando su lecho pedregoso. Ahora aparece la
vegetación de ribera, como los álamos, pero sin perder de vista las
carrascas y los pinos silvestre. Según descendemos estos pinos serán
sustituidos por los pinos rodeno y laricio, aunque en el sotobosque
abundarán las aliagas y romeros.
Llegamos a la
parte más encajada del barranco, por donde discurre una falla que
atraviesa todo el valle de este a oeste, haciendo aflorar calizas
dolomíticas del Jurásico al norte y calizas arenosas del Cretácico
al sur.
En este tramo nos
cruzarnos con la senda que, procedente de Vistabella, se dirige a
L'Albagés, y al rato nos encontramos con una pista forestal que
asciende por la izquierda alejándose del río, pero que no debemos
tomar ya que se dirige a la carretera CV-170. Por el contrario
nosotros continuamos cerca del lecho del río, por caminos poco
transitados entre la feraz garriga.
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Pinos laricio y rodeno |
Cuando el cauce
finalmente se cruza con otra pista forestal en buen estado, la
seguiremos unos metros por la derecha, subiendo hasta hallar otro
camino, a la izquierda, que se dirige a una casa, y que se encuentra
cerrado por una cadena. Justo al lado de esta cancela, tomamos una
senda que regresa cerca del lecho durante un tramo, para salvar la
parcela que ocupa la casa. A partir de ahora
es fácil encontrar agua en el río, y también empezaremos a
encontrarnos con los molinos que le han dado el nombre. Al sobrepasar
la casa, subimos por la derecha al bancal cultivado y
llegamos de nuevo al torrente para vadearlo, justo donde se hallan
las casas de lo que fue el Molí Més Alt,
el cual poseía dos ruedas de moler cuando estaba en funcionamiento.
Algunos edificios han sido utilizados en ocasiones como campamento
juvenil.
Proseguimos entre
las casas y el río, bajo los vetustos chopos negros, para volver a
vadearlo junto a unos avellanos y una higuera, situándonos en su
orilla derecha. El camino es confuso, por la densa foresta, pero
manteniendonos cerca del torrente en pocos minutos alcanzaremos la
carretera, a la altura del aparcamiento de la Font dels Molins. La fuente se
encuentra al nivel del río, empotrada en uno de los pilares del
puente de la carretera, y se accede a ella por unas escaleras de
piedra. En la orilla opuesta se encuentra el segundo de los molinos,
el Molí Geroni.
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Molí Pasqual |
Ahora caminaremos por la carretera hacia el este
durante unos 500 m., primero veremos a nuestra izquierda el Molí
Pasqual, cuyo cubo, por donde se precipitaba el agua a las ruedas de
moler, era circular, y disponía de dos juegos de muelas.
Desecharemos el camino que accede a él y seguiremos por la CV-170,
hasta desviarnos por otro camino que desciende también por la
izquierda hacía el Molí Regolfo, ahora rehabilitado como vivienda.
Marchamos junto a este molino y vadeamos el torrente para subir por
una pista que accede a un cercado. A la derecha de la verja
encontraremos una senda bien definida, se trata del antiguo camino de
Vistabella a Atzeneta, también utilizado habitualmente para acceder
a este grupo de molinos.
El sendero remonta
la ladera del Collet dels Nius en largos zigzag, primero entre pinos
laricio y después entre la garriga de aliagas, romeros, sabinas y
enebros. Tras alcanzar la loma, el camino se dirige hacia la
carretera. Cuando llegamos a ella, junto a una pista, la cruzamos y
seguimos subiendo ahora por una ancho azagador, densamente poblado
de aliagas y romeros, por el que discurre una estrecha senda de
ganado. Ya se pueden divisar en el horizonte las antenas de
comunicaciones instaladas en les Forques, en las afueras de
Vistabella. Según nos vamos acercando a la población la senda se
convierte en camino empedrado.
Accedemos a Vistabella del Maestrat por la carretera, pero al llegar
al núcleo urbano la abandonamos para tomar por la izquierda el Raval
de Sant Roc, que como el resto de ravals permanece extramuros
de la antigua muralla. Callejeando por la estrecha ronda, seguimos
por el Raval de Sant Joan, esplendido balcón sobre el Barranc dels
Pots, y por último giramos a la derecha y llegamos al Raval de la
Mare de Deu de Loreto, fin de nuestro recorrido.