lunes, 24 de febrero de 2025

Benafigos. Ermita de la Mare de Deu de L'Ortisella- río Montlleó

 

Cañón del río Montlleó desde L'Ortisella

Distancia aproximada: 9,87 km
Desnivel acumulado: 460 m
Enlace al track de la ruta



Ermita de la Mare de Deu de L'Ortisella


Esta ruta comienza en la ermita de la Mare de Deu de l’Ortisella, en Benafigos.

Según la tradición documentada tiene su origen en el s. XVI, cuando un labrador, probablemente del cercano Mas d’Escrig, encuentra una imagen de la virgen mientras estaba labrando estas tierras.

En 1567 concluye la construcción de la primera ermita que será ampliada posteriormente en los s. XVII y XIX, construyendo además los edificios anexos para refugio de peregrinos y caballerías.

Desde entonces se celebran anualmente tres romerías desde el pueblo, en el que se celebran misas y se reparten las fogassetas y el panoli. En el recinto hay un viejo olmo de grandes dimensiones muerto hace unos años por la grafiosis, y en los alrededores manan normalmente tres fuentes: la Font de Baix, la de Dalt y la de Darrere.


Font de Baix


Bancal de almendros en flor


Hemos dejado nuestros coches cerca de la Font de Dalt y, después de visitar este tranquilo y encantador lugar, iniciamos el recorrido bajando a la Font de Baix, desde donde tomamos una corta pista hacia el Este. Pronto se convierte en senda bajo un bancal de piedra seca, en el que se cultivan almendros, ahora, a finales de febrero, en flor.


Font del Mas d'Escrig


Enseguida, llegamos a una vaguada flanqueada de altos álamos donde se halla la Font del Mas d‘Escrig, y poco después llegamos a las casas del mas.

Su estado actual es de abandono y algunos de sus edificios se han derrumbado, hasta el punto de invadir la senda que vamos a tomar.


Mas d'Escrig


Dejamos pues la pista y giramos a la izquierda en busca del sendero que circula por detrás de las casas. Atravesamos, con cuidado, los escombros de la pared caída sobre el camino, y seguimos un trazado algo confuso entre estrechos bancales abandonados. Unos 200 m. más adelante la senda se clarifica y ya reconocemos lo que fue un camino tradicional, bien trazado, que era utilizaado por los masoveros para descender al río Montlleó en tiempos pasados.

Nos adentramos en un denso bosque de pino carrasco, enebro, sabina negra, … con abundante monte bajo de romero, brezo, lentisco, …


Río Montlleó


Desde la altura vemos el sinuoso lecho del río Montlleó, generalmente seco, pero que se llena de vida periódicamente con las lluvias copiosas de los temporales de Levante.

En nuestro descenso cruzamos el Barranc de l’Ortisella, cerca del cual hallamos las ruinas de un viejo horno de cal.


Horno de cal en ruinas


Al llegar al Tossal de les Vinyes el sendero se convierte en pista, que al poco rato llega a una bifurcación. Seguimos por la derecha en descenso hasta alcanzar el pedregoso y seco lecho del río Montlleó.


Cauce del río Montlleó



El Cingle Verd desde el lecho del río Montlleó


Los cantos rodados calcáreos, blancos y de tamaños variados, nos acompañaran durante algo más de 1 km en el que estaremos caminando por el cauce. Una antigua pista que va bordeando los serpenteantes meandros, nos facilitará el camino, allí donde aún se mantiene. Hay que tener en cuenta que, cada año, el lecho se inunda en momentos de abundantes lluvias, arrastrando vegetación y otros materiales.


Penyacalba


Nos hallamos en la parte más profunda del cañón del río Montlleó. Desde aquí observamos los impresionantes farallones calizos de la Penyacalba, la Cingla de Salustià y el Cingle Verd que se precipitan sobre nosotros desde los más de 1000 m. de altitud de sus cimas, hasta la cota de los 480 m. en la que nos encontramos.

Cada meandro tiene su nombre, así pasamos por la Volta de Gavina, la del Porró y la de Fidel, antes llegar al cruce con el camino de Culla, que baja de la Penyacalba, y está señalizado como PRCV-225.

Ahora abandonamos el cauce del río y comenzamos el ascenso ininterrumpido hasta la ermita de L’Ortisella. Al principio, una pista nos conduce a unos campos de cultivo que al sobrepasarlos se convierte en sendero. Este es uno de los caminos tradicionales que comunicaban, a pie y a lomo de mulas, las poblaciones de Culla y Benafigos.


Río Montlleó


De nuevo, recuperamos el denso bosque de la umbría, en el que a los pinos se incorporan ejemplares de carrascas. Al ascender podemos ver mejor las cavidades que asoman de las paredes de las cinglas, y las parejas de buitres que anidan en las repisas rocosas de sus acantilados.


Cuevas en el Cingle Verd y buitres


Al finalizar la senda hallamos un aljibe en perfecto estado que fue construido o restaurado 1953.


Aljibe


Llegamos a una pista forestal que tomaremos en ascenso y que no abandonaremos hasta finalizar la ruta.

Mas de Marín















Por el camino pasamos junto al Mas de Marín y cerca de él, junto al camino, encontramos un grupo de carrascas centenarias de grandes dimensiones.


Carrasca monumental















Por fin, tras cruzar al barranco de L’Ortisella, llegamos a la Font de Darrere, como su nombre indica en la parte trasera de la ermita. La fuente tiene una serie de inscripciones que celebran la fundación de la Setena de Culla, comunidad medieval a la que perteneció el municipio de Benafigos.


Trasera de la ermita.


Font de Darrere







sábado, 9 de noviembre de 2019

Cabezo de las Cruces desde El Vispal.


Resumen.

El Cabezo de las Cruces (1710 m) es un cerro situado en el extremo norte del término municipal de Cortes de Arenoso. Tiene apariencia de cuesta con el frente orientado hacia el sur. Forma parte de las estribaciones meridionales de la Sierra de Gúdar, en su fachada mediterránea.
Su vértice geodésico, y parte de la carena, sirven de frontera administrativa entre la Comunitat Valenciana y Aragón, ya que separan los términos municipales de Nogueruelas y Linares de Mora (Teruel) del de Cortes de Arenoso (Castelló).
Es el segundo pico más alto de Castelló, por de detrás de Penyagolosa (1814 m) y el cuarto de la Comunitat Valenciana, si tenemos en cuenta que el techo del territorio se encuentra en el Cerro Calderón (1838 m) y el tercero es el Cerro del Gavilán (1751 m), ambos situados en el Rincón de Ademuz (Valencia).

El Vispal

Distancia aproximada: 16,73 km
Desnivel acumulado: 738 m

Enlace al track de la excursión





Lavadero de Castelvispal
El Cabezo o Cerro de las Cruces es accesible partiendo de tres núcleos de población. Desde Cortes de Arenoso, al Sur, podemos tomar el Sendero Local de Los Manantiales. Si salimos de Nogueruelas, al Oeste, seguiremos el Sendero de Pequeño Recorrido PRTE-23. Por último desde Castelvispal, al Norte, podemos seguir la ruta que hemos elegido nosotros, que no está señalizada.
Castelvispal (1080 m) o El Vispal, como se le conoce entre los pobladores de la comarca, es una aldea aislada en el corazón del profundo valle del río Linares. Actualmente depende de Linares de Mora, aunque fue una villa independiente hasta 1971.
Iniciamos nuestro recorrido en la entrada del pueblo, descendiendo por una callejuela que nos conduce al lavadero y fuente que suele tener abundante agua. De aquí parte una senda que baja al barranco de Castelvispal, rodeada de bancales con pequeñas huertas y acequias que las riegan.
En el lecho del angosto barranco giramos a la derecha (O) y nos encontramos con la Fuentica, una fuente con una inscripción en cerámica. Aquí la senda se pierde entre los bloques de roca del cauce, pero si ascendemos unos pasos por el magro curso de agua, enseguida hallaremos un sendero que atraviesa antiguas terrazas de cultivo y bordea el lecho, dejándolo a su derecha, sin entrar en él.
Mas de Valdelosas
Ya por el camino vemos nogales y álamos longevos.
El paraje que recorre la ruta de hoy se asienta sobre depósitos cretácicos. Estos son una intercalación de calizas grises y rojas con abundantes fósiles, calizas arenosas, areniscas, arenas, margas y arcillas. El barranco que surcamos ahora se ha excavado aprovechando una serie de fallas, entre algunos de estos materiales que podemos ver en sus paredes.
Al poco rato cruzamos el lecho pedregoso que, dependiendo de la época del año, puede estar seco o llevar caudal, y llegamos a una zona llana, donde el barranco se abre, en la que llama nuestra atención un hermoso manzano.
Aquí aparece una incipiente pista que vamos a seguir, siempre en ascenso, y que poco a poco va mejorando su firme. El barranco se mantiene estrecho mientras que en sus escarpadas laderas encontramos pinos silvestre y laricio.
Algibe y muro en priedra seca
Cuando el estado de la pista mejora nos cierra el paso una cancela de alambre que guarda al ganado bovino. La franqueamos, dejándola en su estado original, y continuamos ascendiendo.
A la orilla del camino, junto a pinos y carrascas, se suceden nogueras, almeces, arces, álamos negros, cerezos y los típicos arbustos del rosal silvestre y la zarzamora.
A partir de la cota 1200 m empieza a predominar la carrasca, el quejigo y los enebros común y de la miera.
Dejamos a un lado el barranco de Castelvispal al tiempo que superamos un collado con una balsa y bancales de piedra seca. Poco después llegamos a los dominios de la Masada de Valdelosas.
Unos muros de piedra seca rodean la explotación ganadera delimitando antiguos cultivos de cereal, que ahora se han convertido en pastos.
Azagador junto Casa Andrea
Las casas de la masía se encuentran a 1380 m de altitud, orientadas al sur, dominando el territorio que le rodea. Todo el espacio está ordenado con arquitectura popular en piedra seca, así observamos bancales, cercados, azagadores, aljibes,...
Cerca de las casas, cuando la pista de tierra gira a la derecha (N) para dirigirse a ellas, nosotros torcemos a la izquierda (S) para tomar un azagador, flanqueado por muros de piedra.
A esta altitud, si giramos la vista hacia el nordeste obtendremos una buena visión de las cumbres de Penyagolosa, la Golosilla, las Cinglas de Puertomingalvo y el Pelejero, las Ampolas y el profundo valle del río Linares.
El azagador se estrecha cuando nos acercamos a la Casa Andrea, que está a la izquierda sobre una loma.
Tropezamos con otra cancela de ganado que tendremos que salvar. Poco después el azagador conecta con la pista de comunica Nogueruelas con Castelvispal.
Ahora caminamos en suave pendiente por una sucesión de anchos collados que se han formado, alineados a una falla de hundimiento, en la vertiente oriental de la Sierra de Ferriz (Alto de Ferriz 1769 m). Estos compartimentan el drenaje de la ladera en varios barrancos (Valdelosas, Castelvispal y Balseca) que acaban confluyendo en el de Castelvispal.
Los collados están ocupados por pastos cercados con muros de piedra, y en las laderas vemos pinos laricio. La zona de pastos es un tomillar con lavanda y piorno azul que tiene una población diseminada de enebros, sabinas negra y pinos albar.
Sierra Ferriz y Mas de los Collados
Pasamos cerca del Corral de la Sabina (1418 m) y detrás de él vemos el Mas de Rios (1500 m). Después la pista se bifurca dos veces. La primera vez, un ramal se dirige hacia el Este descendiendo hacia el Mas del Retor, siguiendo en parte el barranco de la Balseca. La segunda va hacia el Sur, por otra pista menos usada que es la que tomaremos, mientras la pista principal de Nogueruelas continúa por la derecha (N).
Cerca del Mas de los Collados, nos encontramos con un viejo pairón (1440 m) en una bifurcación y nosotros tomaremos el azagador de la izquierda (S) que se va estrechando al mismo tiempo que sirve de cauce a la escorrentía del collado.
Dejamos atrás las casas y corrales del mas para acceder al último de los collados, el de la Contienda (1479 m). En este lugar nos cruzamos con el sendero PRTE-23, procedente de Nogueruelas, que vamos a seguir hasta la cumbre del Cabezo de las Cruces.
Cabezo de las Cruces (1710 m)
Peña Calva desde el Cabezo
Ascendemos la falda del Cabezo por un sendero ancho y directo con fuerte pendiente. Penetramos en un pinar de pinos albar con enebros y piornos azules. A mitad ladera la rampa se suaviza buscando el collado (1633 m) que se forma en el reverso de la cuesta que da acceso a la cima.
Aquí nos desviamos a la derecha (S), por entre los pinos, atravesamos una línea de trincheras de la Guerra Civil y por el borde del acantilado, en el que aflora la roca caliza arenosa, seguimos unos mojones entre viejos enebros y pinos laricios.
Después de una zona quemada llegamos al vértice geodésico del Cabezo de la Cruces (1710 m).
La escarpada cima nos ofrece una visión imponente en 360º. Al Sur, las Sierras de Javalambre y Espadán, con la depresión del río Mijares. Al Este, Penyagolosa y la costa mediterránea. Al Norte, El Llano, Mosqueruela, Las Ampolas, Las Cinglas y el Alto del Pelejero (Puertomingalvo) y el valle del río Linares. Y al Oeste, la Sierra Ferriz con la Peña Calva en primer término.
Después de disfrutar del privilegiado observatorio, iniciamos el regreso bajando por la pista que procede de Cortes de Arenoso.
En el collado del Mas del Cabezo, dejamos la pista de Cortes y nos desviamos a la izquierda (N), hasta el siguiente collado.
En este punto, de todos los caminos que aquí se cruzan tomamos el que toma dirección norte y asciende una loma. Nos sorprenden unos monumentales pinos albar. Tras una cancela de alambre alcanzamos la loma, plagada de enebros, y retomamos el descenso hacia el valle del río Linares y Castelvispal.
Pairón de la Santa Cruz
Al llegar a un corral abandonado, dejamos el cómodo camino y avanzamos recto siguiendo unos hitos, campo a través.
Retomamos de nuevo a la pista y al poco dejamos a la izquierda un ramal que lleva al Mas de Morrilla.
Recorremos un pinar, sobre todo albar, con prados. Junto al camino nos encontramos con un pino laricio monumental.
Continuamos por la pista hasta el pairón de la Santa Cruz (1451 m), dedicado también a San Antonio, San José y Santa Quiteria, patrona de El Vispal. Hasta este lugar se celebra anualmente una romería el primer domingo de Mayo. Desde la iglesia de El Vispal, portan pendones y símbolos religiosos y aquí se celebra una fiesta con comida, bailes y cantos populares. Además se reparte un pan (mollete) entre los romeros, que también proceden de las poblaciones vecinas de Cortes de Arenoso y Linares de Mora.
Fuente de Inguerra
Volvemos por la pista y en la primera curva la desechamos por una senda que desciende por el barranco de la Pellejera.
Circulamos por un antiguo camino mulero que unía Cortes de Arenoso con Castelvispal. El sendero se introduce en el bosquete selvático. A veces se pierde el trazado original y discurre por terrazas de cultivo abandonadas.
Al salir de una de ellas se llega a la Fuente de Inguerra con un dornajo de madera y un abrevadero metálico.
A partir de ahora recuperamos el camino bien marcado entre carrascas, pinos laricio y sabinas negras hasta el Mas del Retor (1220 m).
Cruzamos la casa de la esta explotación ganadera y entramos en un sendero flanqueado por muros de piedra seca. Poco después encontramos una impresionante carrasca dentro de un cercado e iniciamos el definitivo descenso a El Vispal, por el serpenteante sendero.
Tras vadear el barranco de Castelvispal subimos a la aldea por el lavadero.
Mas del Retor. Al fondo Las Cinglas del Puerto y el Alto del Pelejero.





martes, 24 de noviembre de 2015

Penyagolosa por el Portellàs y la canal.

Resumen.

     Al pico de Penyagolosa se accede normalmente por la trillada senda que supera la cuesta de su cara norte, pero también se puede llegar por la vertiente sur, a pesar de tener unos acantilados verticales de más de 150 m de altura. Esto es posible remontando la larga canal que se ha formado entre sus dos cimas gemelas.

Canal de Penyagolosa desde el Cantal de Miquelet
Distancia aproximada: 8,6 km
Desnivel acumulado: 620 m

Enlace al track de la excursión





Pedrera del Portellàs
Faja de las vías de escalada
     Por la cara sur, la ascensión caminando es un poco dificultosa y requiere de cierta experiencia en la montaña, y también ausencia de vértigo, ya que es necesario trepar en algún momento, incluso ayudándose de una cadena extratégicamente instalada en un paso en el que faltan los agarres.
     Sin embargo, no es difícil, ni es necesario material de escalada, tal vez sí es conveniente el uso de algún tipo de casco, por precaución a la posible caída de piedras.
    La aproximación a la canal, desde Sant Joan de Penyagolosa, la vamos a realizar utilizando el sendero de la Lloma de Conill para subir y el de la Pegunta para bajar, de forma inversa a como lo hicimos en la vía normal de ascensión al Pic de Penyagolosa.
     Desde el Corralico, en la base del pico, se puede llegar a la canal sur rodeándolo por el Oeste, siguiendo el camino circular de Penyagolosa que pasa por la Nevera de la Cambreta y el Cantal del Miquelet, pero nosotros vamos a utilizar otro más corto que pasa a la vertiente meridional por el Portellás, collado situado al Este del pico.
     Partimos pues de la fuente de Sant Joan (1280 m) hacia el suroeste y tomamos el sendero PRV-79, Camino de Lucena del Cid, que se adentra en el pinar.
Destrepe de la faja
              Nos encaminamos hacia la Lloma del Conill (1390 m), divisoria de aguas entre los barrancos de la Pegunta al Este, y el de la Teixera, al Oeste. Recorremos su estrecha carena, en la que la caliza gris aparece desnuda.
    Franqueamos una cancela para el ganado y antes de finalizar la Lloma nos desviamos a la izquierda para descender al Barranc del Forn, originario del de la Pegunta, siguiendo las marcas amarillas y blancas.
Camino por debajo de la faja
     Ascendemos ahora por su lecho seco y, al salir de él, giramos a la derecha por una loma que nos conduce a el Corralico (1510 m), en la falda del Pic de Penyagolosa, donde está la pista forestal que lleva al Mas de la Cambreta.

Inicio de la canal
   A continuación tomamos la senda normal que asciende al pico, hasta la Caseta de l' Ombría (1625 m). Al pasarla encontramos un cartel que nos indica el sendero, poco transitado y carente de marcas salvo algunos hitos, que nos lleva al Portellás (1693 m).
    Desde este collado tenemos una buena visión del cantil suroriental de Penyagolosa y su caseta de vigilancia.
     Bajamos el Portellás hacia el sur, serpenteando por una inclinada pedrera que abandonaremos tras descender unos 50 m. Giramos a la derecha (oeste) guiados por unos hitos que nos conducen a la base de la imponente pared caliza.
     Aquí tenemos dos opciones, una sigue bajando unos metros siguiendo unos hitos hasta situarse por debajo de esta faja, y la otra se arrima a las altas paredes donde se encuentran las vías de escalada, y que fue la utilizada por nosotros.
     La primeras vías de escalada de la cara sur de Penyagolosa se abrieron a finales de los años 50 del siglo pasado por parte de montañeros del Centre Excursionista de Castelló. El 12 de Agosto de 1961, J.L. Viciano y F. Guallart abrieron la Vía Directa, de unos 180 m de longitud, usando una cuerda de cáñamo de 40 metros y 22 clavos, que por su puesto recuperaron, cómo era costumbre en aquella época. Hoy existen más de 40 vías, la mayoría de ellas equipadas. 
    El sendero de las vías de escalada es espectacular, transitando bajo el impresionante muro de calizas amarillas y rojizas (consecuencia de un alto contenido en hierro), con algunos pasos aéreos y   un destrepe final de unos 50 m, casi más delicado que la propia ascensión por la canal.
     Tras el destrepe coincidimos con el sendero que circula por debajo de la faja, y enseguida llegamos a la canal sur.
     Desde el pie de esta hendidura comprobamos que impresiona más desde arriba que desde aquí. Nos ponemos los cascos y comenzamos a subir escalonadamente, los aproximadamente 150 m de desnivel que nos separan de la cima. 
    De cuando en cuando hay que usar las manos para afianzar algún paso, pero en general la ascensión es bastante cómoda. Sólo cuando estamos finalizando, un gran bloque de roca ciega el paso y aquí es donde se ha instalado una cadena que nos ayuda a superarlo sin dificultad. 
      La salida de la canal se efectúa por la derecha hacia el monolito del vértice geodésico situado en la cima de Penyagolosa (1815 m).
    Después de descansar y gozar del paisaje que nos rodea, emprendemos la vuelta por la senda normal que recorre la vertiente norte.
     Al llegar al Corralico, continuamos bajando por el Barranc del Forn y sin abandonarlo llegamos al Barranc de la Pegunta. Seguimos la senda didáctica del Parque Natural que nos muestra las diferentes especies vegetales que enriquecen este húmedo paraje, pasando por la Font de la Pegunta y la Font Nova. Después cruzamos el lecho del torrente y salimos a la pista forestal que nos devolverá al ermitorio de Sant Joan de Penyagolosa.



Cima y vértice geodésico de Penyagolosa

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El enebro y la sabina

Sabina albar (Puertomingalvo)


Enebros y sabinas (Benafigos)
        Cuando caminamos por estas montañas del Maestrazgo continuamente nos vamos a encontrar con enebros y sabinas. Son fácilmente identificables por su característica forma cónica u ovoidea desde la base, sin superar generalmente los 3 m de altura, y siempre verdes en cualquier estación del año.
        Están diseminados por los páramos en comunidades abiertas, o trepando por los riscos sin apenas suelo donde enraizarse, o emergiendo con sus afiladas copas de entre la garriga envueltas de aliagas y romeros, o en el sotobosque de pinares, carrascales o quejigales. Raro será el rincón del macizo de Penyagolosa donde no nos tropecemos con uno de estos arbustos.
Sabina negral (Las Cinglas -Puertomingalvo)
      El enebro y la sabina son árboles o arbustos que pertenecen al género Juniperus, dentro de la familia de las cupresáceas, la cual incluye también otras especies como el ciprés, la tuya y el cedro.
       En la zona geográfica que abarca este blog, es decir, el macizo de Penyagolosa y las cuencas de los ríos que lo enmarcan, encontramos las cinco especies principales del género Juniperus de la península ibérica: Juniperus communis (enebro común, ginebre), Juniperus oxycedrus (enebro de la miera, oxicedro, ginebró, càdec), Juniperus phoenicea (sabina negral, savina borda), Juniperus thurifera (sabina albar, savina turifera) y Juniperus sabina (sabina rastrera, savina de muntanya).
Hojas de sabina albar (Puertomingalvo)
     Se da la circunstancia de que, según los territorios de la península donde se encuentran, se intercambian los nombres vulgares, entre el enebro y la sabina, dándose frecuentes casos de sinonimia: varios nombres para una sola especie, y de polisemia: una sola voz sirve para nombrar varias especies.
      Hay regiones donde el nombre vulgar enebro se puede referir a las cinco especies peninsulares, las dos de hoja acicular (J. Communis , J. oxycedrus ) y las tres de hoja escuamiforme (J. Thurifera,
J. phoenicea, J. sabina ). Lo mismo ocurre con el nombre sabina que en algunos lugares se nombra también a las especies de hoja acicular. Por tanto, ante un topónimo determinado, en muchas ocasiones, no sabemos con certeza a qué especie se está refiriendo.
Tronco de sabina albar (Puertoningalvo)
    En el caso concreto de J. thurifera, en el centro y oeste de Castilla y León se le llama principalmente enebro, siendo normales los topónimos: enebredas, nebredas o negredos. Aunque también se le conoce en menor medida como jabino. Por el contrario, en el Este peninsular, en el área que abarca la parte oriental de Soria y Guadalajara, Catalunya, Aragón, País Valenciano, Murcia, Andalucía, Cuenca y Ciudad Real se le llama sabina o trabina, dando topónimos como sabinar, sabinal, trabinal o sabineta.
       Tanto enebros como sabinas son especies colonizadoras que forman parte del matorral xerofítico y poseen una serie de características comunes. La copa es muy ramosa, de forma cónica u ovoidea, que se torna irregular cuando el árbol va envejeciendo. El tronco, en los ejemplares arbóreos, es derecho y tiene una corteza fibrosa, que se desprende en tiras. La madera que producen es resinosa y olorosa. Sus hojas son perennes y se mantienen verdes todo el año. En el caso de los enebros, éstas son aciculares (muy estrechas y puntiagudas), punzantes, rígidas y casi planas. Sin embargo, en las sabinas las hojas son en forma de escamas, sobre ramillas redondeadas. Los pies o conos femeninos producen unos frutos carnosos redondeados, como bayas, cuyo color varía según la especie y la maduración, pasando del verde, al pardo-rojizo, marrón o negro-azulado. Estos frutos (arcéstidas) son muy apreciados por aves como el zorzal y el mirlo, y mamíferos como la cabra, la oveja y el zorro, los cuales ayudan a repoblar estas especies al esparcer las semillas con sus excrementos.

Veamos con más detalle cada una de estas especies.

Hojas de enebro común



Enebro común (Puertomingalavo)
Juniperus communis (enebro común, ginebre). Es un arbusto o árbol pequeño de 2 a 4 m, pero que puede llegar a alcanzar los 10 m de altura. Las hojas punzantes tienen, en el centro de su cara superior, una banda blanca. Hay enebros machos y enebros hembra, estas últimas producen unas bayas globosas (arcéstidas) que maduran en otoño y entonces son de color azul-negruzco, raramente castaño. Estas se utilizan para la elaboración de la ginebra, además su esencia se utiliza como antiséptico, antiparasitario y antirreumático.
Se cría en todo tipo de terreno, desde el nivel del mar hasta los 2000 m. En las montañas mediterráneas convive con el pino negral, el pino silvestre, la sabina albar, las encinas, los quejigos y las hayas. Los enebros tiene un lento crecimiento, entre 1 y 2 mm de diámetro del tronco al año.
Es común en las zonas media y superior, sobre todo en rincones boscosos. Por ejemplo es corriente en el Rodesnar, Sant Joan, Vistabella, Mas Vell, Mas d'Alberta, El Carrascar, Padro Martín, llegando hasta la cima de Penyagolosa.

Enebros de la miera (Mas de Campos - Vistabella)
Ginebró del Mas del Mig 

Juniperus oxycedrus (enebro de la miera, oxicedro, ginebró, càdec). Mantiene las características del enebro común con algunas diferencias que lo distinguen. Las hojas tienen en su haz dos bandas blancas en lugar de una. Los frutos o bayas son de color marrón rojizo al madurar. Su límite altitudinal es inferior y escasea a partir de los 1000 m. En las montañas prefiere las laderas secas y soleadas.
Este enebro es bastante habitual en el territorio que estamos analizando. Aunque prefiere los lugares más bajos y refugiados, observamos como asciende por la vertiente sur de Penyagolosa hasta los 1500 m. Como el enebro común lo vemos casi siempre en forma arbustiva, aunque en este caso, hemos encontrado aislados algunos ejemplares longevos de gran tamaño, entre 6-8 m de altura. 
Hojas de enebro de la miera
       Muestra de ello son: el Ginebró del Mas del Mig, en Pla de Vistabella, algunos pies en el enebral del Mas de Campos, junto al GR-7, y otros cerca del Mas de Forques, en la Vallusera, todos ellos en el término de Vistabella del Maestrat. En Xodos, hemos visto ejemplares arbóreos de gran porte en la base de la Moleta de Gargant. Y en Benafigos, próximos al Mas de Vives.







Sabinas negrales (Mas del Collao - Vistabella)



Hojas de sabina negral
Juniperus phoenicea (sabina negral, savina borda). Es un arbusto o árbol pequeño de hasta 8 m de altura, tronco derecho, corteza cenicienta o pardo rojiza, fibrosa y que se agrieta longitudinalmente. En los ejemplares viejos, el tronco puede retorcerse o inclinarse en lugares con vientos constantes. Las hojillas escamosas son ovado-triangulares, densamente solapadas y suaves al tacto. Las hojas juveniles son aciculares, similares a los enebros. En la misma planta se producen conos masculinos y femeninos. Los femeninos producen frutos en forma ovoide o bayas de color verde que al madurar se convierte en rojizo lustroso. Se cría en todo tipo de terreno, incluso en arenales marítimos, y hasta los 1400 m de altitud. Aguanta fuertes heladas y climas secos.
Sabina negral y Penyagolosa
Es la sabina más frecuente en el área que analizamos, apareciendo casi siempre en forma arbustiva, sin alcanzar grandes dimensiones. De hecho, cuando aparece el topónimo "Savinar", aquí se está haciendo referencia a la sabina negral. Por ejemplo, en Vistabella está el Savinar, junto a El Bovalar, al Noroeste del Pla, donde en la actualidad es un pinar de laricio, pero que mantiene algunos ejemplares aislados de sabina negral; y el cerro del Savinar, bajo el Mas de Campos, en el cañón del río Montlleó.
Nos la encontramos sobre todo en las vertientes áridas y soleadas de terrenos calcáreos. Acompaña muchas veces a los enebros, con los que se confunde por mantener la misma fisonomía.
En el valle del Linares, la vemos muy extendida en Las Cinglas (1400 m) y Los Tormos (1360 m) (Puertomingalvo). Pero también es frecuente en el Pla de Vistabella ( 1250 m), en Sant Joan (1375 m), en el Valle del Carbo (950 m), y en la falda del Penyagolosa (1500 m).



Savina turifera de la Graïda (Pla de Vistabella)



Hojas de sabina albar
Juniperus thurifera (sabina albar, savina turifera). Es una especie propia del Mediterráneo occidental, habitando tanto al sur de Europa (Italia, Francia y España) como en el norte de África (Marruecos y Argelia), aunque según algunos estudios en el año 2000, de las cerca de 200.000 ha de sabinar albar existentes en el mundo unas 150.000 ha se encontrarían en España.
Se trata de un árbol mediano, de 4 a 12 m de altura, y tronco que no suele superar el metro de diámetro. El tronco es similar al de la sabina negral. A diferencia de ésta, las hojillas tienen forma romboidal u ovado-laceolada. Suele haber ejemplares masculinos y femeninos. Los frutos que producen estos últimos son de color azulado a negro o rojizo, según la maduración, y recubiertos frecuentemente por una cera blanquecina.
Sabina albar (Puertomingalvo)
Las condiciones climatológicas que prefiere son de continentalidad térmica acusada, esto es, de inviernos muy fríos y veranos muy calurosos. Además de muchas horas de insolación anual, con sequías estivales y precipitación anual superior a 800 mm.
Puede formar sabinares abiertos, y los más extendidos son los de páramo. Estos se desarrollan entre 1100 y 1800 m. de altitud, especialmente en el Sistema Ibérico. Aunque pueden verse bajando hasta los 800 m y subiendo cerca de los 2000 m. También se mezcla con pinos negrales o salgareños, encinas, pinos silvestres y quejigos. Son de lento crecimiento (entre 2 y 4 mm/año de diámetro), difícil reproducción y muy longevos, pudiendo alcanzar hasta los 2.000 años de vida.
Savina Trabina
En el Macizo de Penyagolosa es la sabina menos habitual, pero cuando se halla encontramos algunos ejemplares centenarios. En el Pla de Vistabella, en un área extendida entre el Mas del Boiro y La Ribagrossa, hay un grupo de alrededor de 60 ejemplares poco desarrollados, pero algunos de los cuales alcanzan los 10-12 m de altura. Entre ellos está la Savina de la Graïda, con una altura de unos 9 m y un perímetro de tronco cercano a los 2,50 m.
En Puertomingalvo, hay al menos dos zonas donde crecen las sabinas albares. La más importante se expande por las faldas meridionales de Las Ampolas, entre la Fuente de la Penilla y el Mas de Valero. Aquí hay una comunidad abierta con más de un centenar de pies de todas las edades y desarrollos, pero con varios ejemplares longevos de entre 8-10 m de altura, en especial en los alrededores de la pista forestal a Vistabella. La otra zona con sabina albar la hallamos bajo Los Morrones, en la solana del valle del río Linares, donde se encuentra un grupo más reducido de ejemplares, también poco desarrollados pero con algunos alcanzando los 7-9 m de altura.
En Vilafranca conocemos una sabina albar solitaria, la Savina Trabina, en la partida del Bovalar, junto al Pla de Masorro. Ésta tiene más de 10 m de altura y un perimetro de tronco de unos 3,50 m por lo que su edad supera sobradamente la centena de años.

Sabina rastrera (El Plano - Puertomingalvo)



Sabina rastrera
Juniperus sabina (sabina rastrera, savina de muntanya). De características parecidas a la sabina albar. Es el tipo de sabina achaparrada, que crece a ras del suelo en lugares elevados, entre los 1500 y 2500 m de altitud, formando manchas irregulares sobre el terreno.
Aquí está en la falda del Penyagolosa, y sobre todo en el altiplano de Prado Martín a 1550 m donde crece en extensas colonias. En Puertomingalvo, son representativas de este arbusto la cumbre de Las Ampolas (1700 m) y especialmente El Plano (1500 m), conocido también como el Poljé de Mosqueruela. Así mismo lo podemos encontrar más esporádicamente en otros lugares de Vistabella, como Sant Joan, Más de Benages y el Mas Roig.