lunes, 29 de abril de 2013

Villahermosa del Río - La Golosilla

Resumen.

          Ascensión al pico de La Golosilla (1581 m), un excelente balcón del macizo de Penyagolosa y límite meridional del Parque Natural.  Partiendo de Villahermosa del Río, pasaremos por al aldea abandonada de Bibioj, la masía del Montudillo y la Moleta de la Clocha, para regresar por el camino de Villahermosa a Penyagolosa que atraviesa el Mas de Borrás.


La Golosilla (izquierda) y Penyagolosa (derecha)
Distancia aproximada: 18,8 km

Desnivel acumulado:  1220 m.

Enlace al track de la excursión





Descripción del recorrido.


Villahermosa del Río
          Villahermosa del Río se encuentra en el límite occidental de la provincia de Castellón, al suroeste de Penyagolosa. La población se asienta sobre una muela en la confluencia del río Carbo, principal surgencia del macizo de Penyagolosa, con el río Villahermosa que viene de la Sierra de Gudar (Teruel). Sus blanqueadas casas se asoman a los arroyos, desde las estrechas calles que se adaptan a las curvas de nivel.
          Comenzamos nuestro recorrido en la plaza de la Iglesia, dirigiéndonos hacia el norte por callejuelas y escaleras que descienden precipitadamente al Carbo. Pronto dejamos las casas para transitar entre pequeñas huertas. Al llegar al río lo cruzamos por un puente medieval (románico-gótico) que los lugareños llaman "puente romano".
Puente medieval
          Subimos la otra orilla por un viejo camino de herradura, empedreado a tramos, que cruza una pista asfaltada y se adentra en el pinar. Aquí las aliagas lo ocupan en parte, pero es fácil de seguir hasta la pista de tierra que da acceso a unos olivares. 
       Continuamos hacia el sur por la pista asfaltada que lleva al Mas de Borrás y, tras pasar unos chalets, llegamos a un collado donde confluyen 4 caminos. El de enfrente rodea las ruinas de la ermita de Santa Barbara, y nosotros tomamos el siguiente a su izquierda, una pista de tierra que desciende por el bosque de pino carrasco. Desde aquí podemos observar los hitos más destados de la excursión El Montudillo, la Moleta de la Clocha, La Golosilla y al fondo el pico de Penyagolosa.
Bibioj
          La pista, que rápidamente se conviente en senda, entierra una canalización de agua que procede de Bibioj, cuyo trazado no abandonaremos hasta llegar a este poblado. El pinar ha invadido antiguos bancales de cultivo, y a su abrigo ha crecido un espeso sotobosque de enebros, romeros, coscoja y aliagas que en ocasiones despistan el camino. Salimos del pinar cuando ya divisamos las ruinas de Bibioj, entrando en un relieve acarcavado en el que escasea la vegetación. Aquí afloran los materiales que predominan en este valle. Son margas, arcillas y yesos del Triasico, el periodo más antiguo que podemos observar en el macizo.
Cruzamos pequeñas torrenteras por sendas de ganado camino de las primeras casas de Bibioj, para incorporarnos a la pista por la que se accede en coche. Pasamos junto a la antigua escuela que sirvió de vivienda hasta hace pocos años. La pista finaliza en una vieja era donde se ha habilitado una fuente con llave de paso.
Barranco Magro
          Bibioj era una aldea dependiente de Villahermosa enclavada en el fondo de un fertil valle con huertas regadas por el barranco Magro. Ha principios del s. XX vivian aquí unas 200 personas, pero fue menguando hasta su despoblamiento a mediados de siglo. En su apogeo disponia de escuela y tabernas, pero servicios como el médico o el cartero, venían de Villahermosa.
        Proseguimos por un afloramiento de yesos grises entre las ruinas de las casas. Bajamos hacia el sureste en busca del Barranco Magro que se adivina por la hilera de chopos que lo bordean. Cruzamos el torrente a la sombra de los álamos y nos encaramamos por la orilla opuesta. La senda asciende por las losas de un estrato calizo y poco a poco gira al Este (izquierda), ganando altura por la solana de otro ramal del barranco. Vamos por el antiguo camino del Mas de Aragón, en el que podemos ver los efectos del incendio que en 1994 debastó gran parte de la vegetación entre Villahermosa del Río y Llucena. Como resultado, el pinar ha sido sustituido por el matorral pirófito, sobre todo por aliagas (Ulex Parviflorus) que a veces ocultan el camino y dificultan el paso. Atravesamos el cauce del barranco entre la espesa maleza y seguimos ascendiendo por la umbría entre pinos larícios y rodenos que se salvaron de la quema.
Mas y loma del Montudillo
         Alcanzamos el collado, una estrecha trinchera formada en un estrato margoso. El sendero continua hacia el Este en dirección al Mas de Aragón, pero nosotros lo abandonamos girando poco a poco al Norte (izquierda), superando una serie escalonada de bancales incultos por un sendero de ganado poco marcado que rodea la loma del Montudillo (1244 m). Pisamos estratos calizos en los que abundan los fósiles. Según ascendemos nuestro visión se amplia y podemos ver al Este la Plana y costa de Castelló, y al Sur el valle del río Villahermosa y los sistemas montañosos de Espadà, Espina, Toro y Javalambre.
Camino a la Moleta de la Clocha
          Cuando llegamos al bosque de pinos rodenos nos hallamos en la cuenca del barranco del Pellejero, cuyo sustrato rocoso son margas y areniscas micáceas beige, con sus formas redondeadas por la erosión. Nuestra desdibujada senda acabará uniéndose a un camino de herradura que procede del Mas de Aragón. Lo seguimos en ascenso cruzando el lecho seco del barranco y, cuando gira al Oeste (izquierda), encontramos unas rudimentarias marcas amarillas y blancas que nos guiarán buena parte de lo que resta de excursión.
          Pronto llegamos al Mas del Montudillo, un orónimo que varía según la cartografía apareciendo como Montovillo o Montondillo. Situado en un lugar privilegiado, junto a la obligada era y una pequeña balsa, encontramos un grupo de casas y corrales que sucumben a los efectos del tiempo y el abandono, rodeado de terrazas de cultivo arrancadas a la montaña, en otro tiempo fértiles y ahora baldías.
        El sendero sigue por encima de la masada penetrando en el pinar, cuya pinocha y piñas caídas siembran el camino. Nos dirigimos a la Moleta de la Clocha (1431 m), a cuya base accedemos por la Hoya Calzada, remontando en zigzag los escarpes calizos de su vertiente sur. Seguimos hacia el Norte por el collado de la Clocha, cuyo nombre se refiere a una cavidad formada en la roca donde se acumula el agua. De nuevo tenemos impresionantes vistas, pero esta vez de la vertiente sur de Penyagolosa, La Golosilla, la Peña del Hurgo y Los Rincones.
Paso por las cinglas de La Golosilla
          En el mismo collado dejamos a la derecha un sendero difuminado que viene de Los Rincones, y poco después, en la cota 1400 m, dejamos el cómodo camino de herradura y comenzamos la ascensión a La Golosilla. 
        Nos guiamos por un reguero de hitos, sin camino definido, que primero remontan la ladera sur y después atraviesan los empinados canchales orientales hasta el pie de un paso angosto entre las cinglas. 
          Trepamos por el escarpado pasaje, que tiene tramos empedrados, para acceder a la cumbre de La Golosilla (1581 m) por la cuesta norte. Tras un grupo de pinos larícios hallamos la desnuda cima, un excelente balcón del macizo de Penyagolosa y límite meridional del parque natural.
          Regresamos desandando el trayecto recorrido hasta encontrar la senda que hemos abandonado cerca del collado de la Clocha. Retomamos el sendero hacia el noroeste (derecha), recorriendo un tramo aéreo bajo la escarpadura de La Golosilla. La visión a nuestros pies del valle de Bibioj sigue impresionándonos.
Cima de La Golosilla
         Al descender un collado bordeamos la cuenca del Barranco de la Cepera, afluente del río Carbo. Poco después nos cruzamos con el camino de Villahermosa del Río a Penyagolosa, bien señalizado con marcas amarillas y blancas, que tomaremos descendiendo por la izquierda. 
          Al poco nos adentramos en una umbría pinada y la senda se convierte en una pista forestal. Enseguida llegamos a la Porta de Penyagolosa, paso entre los valles de Bibioj y la Cepera, desde la que observaremos un nuevo e imponente perfil del pico de Penyagolosa, y en primer término las ruinas de La Casica Vieja.
          Dejamos temporalmente la pista por el viejo camino de herradura y la retomamos unos metros más abajo, para abandonarla definitivamente unos 700 m más adelante cuando gira bruscamente a la izquierda. Al comienzo de esta curva hay un camino ancho que desecharemos, pero unos metros después se encuentra una senda estrecha balizada que es la que debemos seguir.
Penyagolosa y La Casica Vieja
         La senda se adentra en un frondoso bosque de pino carrasco, cruzando varias pistas de tierra que desecharemos. En algunos momentos surgen ramas y troncos de pinos derrumbados como consecuencia de las tormentas de nieve y viento del pasado invierno, que ocultan el camino y dificultan el paso.
          Llegamos al centro de vacaciones del Mas de Borras donde, siguiendo las indicaciones, tomaremos el camino que va a Villahermosa del Río. Poco antes de llegar a la población nos asomamos al valle del río Carbo, descendemos a su cauce y lo cruzamos junto al viejo molino, donde nos encontramos con el GR-7 que seguimos hasta la villa.








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