lunes, 12 de diciembre de 2011

El Rebollar de Sant Joan de Penyagolosa


El Rebollar

          Al noroeste del Ermitorio de Sant Joan de Penyagolosa, en las lomas que lo resguardan por el norte, ha sobrevivido un bosquecillo de robles melojos o roures rebolls (Quercus pyrenaica) en el lugar conocido como El Rebollar.

El Rebollar
          Este espacio se asienta sobre calizas arenosas y areniscas con abundante óxido de hierro, que fueron depositadas durante el Aptiense Superior, al final del Cretácico Inferior, hace unos 90 millones de años. Estas rocas erasionadas aportan el suelo ácido, carente de cal, que necesita el melojo para prosperar. Además, la erosión ha formado balmas que han servido de refugio para el ganado y los pastores como la Coveta dels Carboners o la Cova del Rebollar.

Coveta dels Carboners
          El rebollo es un nombre compartido con otros tipos de Quercus, según el área geográfica donde se encuentra. Así, en Aragón se llama rebollo al Quercus faginea, generalmente conocido como quejigo o roure valencià, y en el País Valenciano el roure reboll es el Quercus pyrenaica, que en español comúnmente se le denomina melojo o rebollo.
          El Rebollar, que se halla entre los 1400 y 1500 m de altitud, es una isla de robles melojos en un pinar de pinos silvestres moteado de pinos rodenos. Está formado por robles jóvenes, de altura modesta y troncos delgados. En las zonas donde está más densamente poblado no permite la aparición de monte bajo, ya que sus numerosas raíces horizontales y superficiales lo invaden todo. Pero allí donde se mezcla con los pinos aparece el sotobosque ocupado por helechos, acebos, zarzas, brezos, verónicas, geranios sanguíneos y una frágil orquídea, la Cephalanthera damasonium, la curraià para los valencianos.

Hojas de roble melojo en otoño
          El melojo tiene un tronco derecho de corteza rugosa y dura, con un tono pardo grisáceo. Sus hojas son oblongas, con margen profundamente lobulado, lo que lo distingue claramente del roble quejigo, muy extendido en Penyagolosa, cuyas hojas tienen un margen dentado. El color de las hojas es verde claro, cuando salen en primavera, pasando a verde intenso según avanza el verano. En otoño se tornan amarillas al marchitarse, adquiriendo tonos pardos cuando se secan. En esa estación el árbol pierde las hojas de las ramas altas, pero suelen permanecer en las ramas bajas, fenómeno que se conoce como marcescencia.
Hojas de acebo
 

          Este tipo de roble se da en suelos silíceos con clima continental y húmedo, soportando bien las grandes diferencias térmicas, así como las heladas debido a su corto período de desarrollo vegetativo. En la península ibérica se extiende por las montañas del centro y mitad norte. Escasea hacia el sur y este, al aumentar los suelos calizos y el clima seco, aunque llega hasta los montes del sur de Andalucía. Su presencia en las montañas del este peninsular es poco frecuente limitándose a las Muntanyes de Prades (Tarragona) y a aquí, Penyagolosa, donde está restringido a unas 4 Ha. en El Rebollar y algunos ejemplares diseminados en las proximidades de la Moleta de Mor.
Antiguamente el roble melojo ocupaba áreas más extensas de Penyagolosa pero el carboneo intensivo durante la posguerra estuvo a punto de hacerlo desaparecer. Sin embargo, en los últimos años, allí donde se ha protegido o ha disminuido su uso intensivo por parte del ganado y los leñadores, poco a poco, se está recuperando ganando terreno al pinar, gracias a su facilidad para rebrotar a partir de sus extensas raíces.

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